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Mi pequeño granito de arena

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Desde muy joven me había relacionado a nivel personal con personas con discapacidad, ya que una prima mía nació con discapacidad. Para mí era tan natural que no me parecía raro que no hablase con su voz, sino con su mirada o su sonrisa.

Hace ocho años mi madre comenzó a cambiar, sus cambios eran a una velocidad galopante, entre médicos y valoraciones pasaron unos meses hasta que escuche esa terrible palabra Alzheimer, pase por todas las fases que hablan los psicólogos y me encontraba hundida. Mi vida se limitó sólo a ella, a cuidarla durante 24 horas diarias, con el paso del tiempo cuando la situación se estabiliza, encontré una gran paz en lo que hacía con ella. Es entonces cuando mi tía, me propuso que fuese a Aspace Almería como Voluntaria. Ella me decía con lo entregada que eres harás una gran labor, y verás cómo te sientes mucho mejor. Me parecía increíble la verdad, yo pensaba que no sería para tanto, que podría ser divertido tal vez.

Cuando empecé con el voluntariado sentí tanta alegría y satisfacción que me parecía que había perdido el tiempo todos estos años, como no había venido antes. Es tan poco lo que yo hago por ellos y tanto lo que ellos me dan que incluso creo que tendría que ser yo la que estuviera agradecida de esta oportunidad tan grande de felicidad, de conocer a personas maravillosas casi mágicas diría yo.

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Lo que más me gusta es cantar con ellos, cuando cantamos juntos es un momento de mucha diversión, de alegría y festejo. Ellos se ríen mucho conmigo porque me encanta el espectáculo, y siempre les preparo algo.

El hecho de ser voluntaria ha cambiado mucho mi vida, porque yo siempre estaba con mi madre y al pendiente de mi familia, la verdad que me sentía plena y no pensé que encontraría en la vida otra actividad que me gustase tanto. No imaginaba que el hecho de compartir un poco de mi tiempo con ellos podría ser tan placentero. Estoy deseando que llegue el viernes por la tarde para ir a poder ver a mis amigos, echar unas risas, que me cuenten sus cosas. Te dan tantas cosas sin esperar nada a cambio, son maravillosos.
Hay días que para mí son difíciles, me imagino que para todo el mundo que cuida de una persona dependiente es difícil a veces. En esos días en los que peor me encuentro es cuando más me gusta ir, porque llegas allí y te olvidas de todos tus problemas. De repente todo parece perder la importancia que tenía. Te cambia el ánimo por completo, saco a la artista que llevo dentro y a cantar se ha dicho.

La verdad que de ser voluntaria me gusta todo, todavía no he podido encontrar ningún motivo que me desagrade, no cambiaría esta felicidad que siento con lo que hago por nada en la vida, es tan importante para mí formar parte de Aspace que no concibo la vida de otra manera. No me imagino la felicidad sin vivir cerca de estas personas tan especiales.

Luz María Viruega Bravo
(Voluntaria Aspace Almería)

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