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El lujo de formar parte de ACPACYS

Como Microsoft, como IKEA…o como la patria Telepizza, ACPACYS también empezó en una cochera, o casi, al menos eso parecen las fotos del pequeño local donde la posición vertical u horizontal de las colchonetas creaban ora un despacho ora una sala de fisioterapia. Yo no lo conocí pero me gusta recordarlo para no creerme especial; siempre he sentido pasión por los pioneros.
Hablar sobre mi experiencia en ACPACYS , donde llevo ya una cuarta parte de mi vida personal y la mitad de la profesional resulta un ejercicio de dificil encaje bloggero. Al proponérmelo me recordó de inmediato cuando el personaje de Groucho Marx, el Doctor Hugo Z. Hackenbush de «Un día en las carreras» es interpelado por varios galenos sobre su experiencia profesional ante la más que razonable duda que albergan de que no sea el médico que afirma sino veterinario » Mi experiencia en medicina no ha tenido especial interés…excepto cuando la epidemia de gripe»,»¿ajá, y qué pasó entonces?»…»que cogí la gripe». Pues eso.
Resulta extremadamente difícil para mi disasociar los conceptos personal y profesional al hablar de mi experiencia en ACPACYS: soy mejor persona sin duda (esto seguramente es opinable pero en todo caso no sería la persona que soy sin ACPACYS) y creo que eso termina repercutiendo en mi trabajo en un eterno «feedback» o castizo «pescadilla que se muerde la cola». Creo que ha ayudado mucho haber tenido el lujo de formar parte del proyecto sino desde el principio si desde la segunda parte de él, la que podríamos llamar de crecimiento : tener que llevar a cabo, como todos mis compañeros y compañeras de entonces, labores que no nos correspondía por cualificación o formación , hacerlo sonriendo, llegando con la imaginación donde el dinero no nos dejaba, creando redes…llegar en definitiva a pasar de decir «yo trabajo en parálisis cerebral» a escuchar «¿tú trabajas en ACPACYS?». Aportar humildemente unos mínimos para conseguir que la «marca ACPACYS» , con todo lo que nos queda por mejorar, sea sinónimo de eficiencia, empatía y labor bien hecha: escribo labor y no trabajo muy consciente de lo que con ello quiero decir.
En el camino de esta segunda parte de muchas (quizás ahora estemos en la de consolidación, quizás en una nueva de crecimiento….necesitaremos la perspectiva que da el tiempo para valorarlo) luchamos (plural mayestático que uso por deferencia pero en el que no pretendo meter a nadie pues no es esto sino mi sentir, ignoro si compartido) por que en la dicotomía empresa-asociación la primera no fagocite los valores de la segunda y que la necesaria profesionalización que implican una creciente gestión de cartera de servicios y profesionales no nos haga olvidar los orígenes y los porqués que nos trajeron aquí. Me aterra pensar que «lo social» se convierte en ese trabajo refugio que, por ejemplo, fue en su día la construcción.
El futuro, que empieza hoy, que empieza cada día, se presenta ilusionante. Expansión controlada de técnicas y proyectos que traen nuevas ideas y conceptos. Frente a una clase política que me guardaré aquí de calificar tenemos excelentes profesionales, cada vez más jóvenes y formados, que prueban el veneno no ponzoñoso de ACPACYS para quedarse de una u otra manera atrapados.
Tengo que decir que la existencia de unas instalaciones adecuadas ha supuesto un salto de calidad en la vida de nuestros usuarios y usuarias y una tremenda ventaja a la hora del desarrollo de nuestro trabajo . Personalmente estoy casi fetichisticamente enamorado de nuestro Patio y el colindante Salón de Actos; ofrecen unas posibilidades inmensas en cantidad y calidad, y continuamente pienso que, por mucho que hagamos en ellos (y no es poco lo que hacemos), siempre representa sólo ese 10% que dicen tiene visible un iceberg, tales son sus posibilidades.
Seguiría, 14 años dan para seguir; hablaría de formación, de ocio, de Talleres…y también de lo que podemos mejorar, que como en todos los proyectos que están vivos se puede y debe hacer, pero como en algún momento he de parar lo haremos aquí , agradeciendo la posibilidad que se me ha dado de poner negro sobre blanco esta reflexión que me ha permitido , en un nocturno rato de sosiego, echar la mirada atrás .

 

Autor: Antonio Bueno

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